El Blog de Galled

Rinomax

8. Conversaciones

Escrito por: Shingo

Viernes 24 de febrero del 2288. 11:09pm. Y descontando.

- ¡Eh! ¡Eh! ¡Despierta! ¡¿Estás bien?!

- ¡Ejem! Ehm. Cof, cof, cof. ¡Arggg! Sí, creo...

- ¡¿Recuerdas tu nombre y tu posición?!

- Sí. Envero García. Jefe del escuadrón norte de seguridad. ¿Qué fue lo que pasó? ¿El señor Garret está bien? Lo último que recuerdo es que nos llamaron y las puertas estaban cerradas.

- ¡Olvídate de él! La explosión debe haberlo matado. No quedamos muchos y tenemos que ejecutar la orden. ¿La recuerdas?

- Sí. Cof, cof, cof. El humo me está matando, no me deja ver nada.

- ¡Olvídate del humo y el fuego! ¡Manos a la obra! ¡Y corre!, ¡que todos están huyendo! ¡Hay que peinar las zonas aledañas!

- Cof, cof, ¡aquí hay una mujer que aún respira!, cof

- ¡Déjala que se queme o asegúrate! ¡El fuego está consumiendo todo el lugar! ¡Nos veremos en el punto de encuentro!

****

- ¿Hola? ¿Jandrelisa?

- Dime Envero, ¿qué pasó?

- Emmm... Jandrelisa, tengo que decirte algo muy importante.

- Y ¿por qué no me dijiste hace un rato?, ¿en el trabajo? ¡Hace una hora que te he visto!

- Sí, es que no te lo podía decir en frente de todo el mundo.

- Y ¿por qué?

- Es que...

- Sí, vamos dilo, que te has quedado mudo.

- Mira, sé que no nos hablamos más que para saludarnos, pero necesito que escuches atentamente.

- Ammm, ¿puede ser en otro momento? Justo ahora estoy ocupada.

- ¡Es que!, ¡es algo muy importante!

- Bueno, mejor me lo dices mañana, ¿sí?

- No, espera. Es que no sé ni cómo decirlo.

- Ya, mejor lo piensas bien y mañana me lo dices ¿ok?

- No, tiene que ser...

- Adiós Envero.

- ¡Jandrelisa!

- Hasta mañana.

- ¡No vayas mañana al trabajo! ¡Los van a matar a todos!

****

- Señor, ¿la eliminación de la fábrica clandestina de armas implica que debo asesinar a todas las personas que están allí?

- No señor Landon. Implica destruir el edificio. Pero eso me ha dejado una duda: ¿Tiene usted alguna restricción para asesinar a algún ser humano?

- Es correcto Comandante. Mi creador, el doctor Colorter, intentó replicar en mí los principios de la robótica ( descendientes de las leyes de la robótica, creadas por el escritor Isaac Asimov hace 342 años ) establecidas por el Consejo de Investigación de Ingeniería y Ciencias Físicas y el Consejo de Investigación de Artes y Humanidades, del extinto país de Gran Bretaña, hace 277 años.

- Mark. Tú no eres un robot.

- Es correcto señor. Yo soy un cyborg.

- Exacto. Tú no eres una máquina, eres un ser humano. Eres un oficial del Comando Gubernamental de Defensa. Eres un Rinomax. Si hay alguna orden de asesinar a un objetivo, vas a tener que hacerlo.

- Señor, siento hacerle esta aclaración, pero la afirmación de ser un humano no es excluyente de ser una máquina.

- Está bien Mark. Ya hablaré luego con el doctor Colorter. Pero por ahora, felizmente para ti y para tus principios robóticos, tu misión es traer vivo a Jired Garret.

****

- Jired, ¿qué vas a pedir?

- Sólo agua, Ismael. Sólo agua.

- ¡Hombre! Eres igual que tu padre. Parco, alto y de buen porte, pero desgarbado y melancólico. Debes de probar el cóctel de jarabe que hacen aquí. ¡Es buenísimo!

- Sí, si lo he probado. Era el favorito de mi padre cuando veníamos aquí. Mi padre adoraba este lugar, venía con él desde muy pequeño.

- Te entiendo.

- Hubiera preferido el Corsario, pero ya estamos aquí. Hagamos esta reunión rápido. Comprenderás, he dormido poco. Ayer fue el entierro de mi padre y aunque felizmente no fueron más de tres personas, viajar desde Nueva León hasta aquí es... complicado.

- Te entiendo, tampoco soy usuario afín a los teletransportadores.

- Sí.

- Y no es que el pasaje sea tan costoso. ¡Dos mil leptkas no es gran cosa!

- Sí.

- Bueno, tu padre fue un gran amigo mío y lo sabes. Él depositó su confianza en mí y creo... ¡No! ¡Tengo el deber de hacer lo mismo!

- No te entiendo. Es correcto que mi padre me ayudó para conseguir este puesto de Auxiliar. Pero desde que se retiró por su enfermedad apenas si me ha apoyado y yo he estado solo en esto. Siempre.

- Jired, conozco a Rubén, yo lo puse como Encargado (el jefe de tu jefe) cuando pasé a ser Coordinador. La idea de crear una empresa desde cero, con inversiones propias viene de ti, sé que no viene de él.

- Félix Godros es mi jefe, esto tendría que habl...

- No. Yo te conozco y a ese tipo no. A ese lo puso Rubén, pero yo confío en ti. Tú, Jired Garret. Tú eres el de la idea y te apuesto un cuarto de millón de leptkas que tú vas a ejecutarla. ¿Cierto?

- Ahem, bueno...

- Pero me preocupa que seas tan arriesgado, esa influencia que tienes y esos grandes errores.

- ¿Qué? ¿Qué... Errores?

- Sé lo de las armas perdidas allá en el sur de la ciudad. En ese distrito de pobres: Tierra Santa.

- Ah, ¿Pero...? ¿Có...?

- Soy el Coordinador, Jired. Lo sé todo, no lo olvides. ¡Hum!, ¡las empanadillas de aquí son únicas! Tienen el mejor relleno del país. ¿Sabes que este restaurant trafica con carne de animales reales? Por eso las empanadillas saben diferente aquí. Ya sabes, el relleno lo es todo. ¡Ah!, y en el Corsario no dan nada, ja, ja, ja, ja, ja, ja.

- Señor Gamador, todavía estoy solucionando eso.

- Eso espero Jired. Ese cargamento valía el cuarto de millón de leptkas que te estoy apostando.

- No se preocupe.

- Hay Auxiliares que han dejado de serlo por mucho menos.

- Lo sé. Tengo que cuidar ese puesto. ¡Mi puesto!

- Tienes que saber que tu puesto no consiste en la innovación, sino en la acción. Y tus acciones sólo deben de ser, única y exclusivamente: vender las armas de tu fábrica a las personas que tus jefes te digan. Tu puesto actúa. Deja la creatividad para los demás... ¡Mira, aquí viene el mozo!

****

- ¡Pensé que ya no llegarías!

- ¿Cómo lo craneaste Corregidor? Llegué al punto de reunión, con la Planta y la Grasa y allí estaba el tipo que nos contactó: el chupe de Garret. Nos dijo que les habían robado. Allí estábamos, el perro que había mandado Gario y yo. Nos miramos extrañados y lo mandamos a la mierda.

- Espera Aranis, pero, ¿qué acaso no hiciste lo que te dije?

- No hizo falta. Los chalecos del tipo evitaron que todos nos morreáramos.

- ¿Así? ¡Pues mejor para nosotros!

- Sí, nos apuntaron a todos y allí murió todo. El perro que envió Garret fue el que soltó la mierda sospechando de Gario.

- Entonces, ¡ha salido excelente! ¿No? Ya tenemos el contacto con la gente de las armas, Finderton y Garret, y estamos libres de sospecha otra vez.

- Pero aun no me has ladrado que... ¡Mierda!, ¡ya hablo como ellos!

- Hemos pasado tanto tiempo aquí que creo que es normal. ¿Cuántos años ya llevamos de encubiertos en este ghetto?

- Déjame cranear... Como ocho años. Sí. Hace ocho años que llevamos metidos en este agujero lleno de delincuentes, mutantes, gente que no sabe que es el agua y desagüe pero si pueden llevar un omniarete.

- Ja, ja, ja, ja, ja. ¡Claro!, tienen un omniarete, ¡pero ni siquiera se les ocurre tener o siquiera leer un holobuk!

- Podrían hacer lo mismo con el holobuk y el omniarete. Al final, son computadoras los dos.

- No me imagino a uno de esos diciendo: "Computadora, quiero leer un texto cualquiera de Arguedas"

- Ja, ja, ja, ja. ¡Si te escucharan! ¡A ti, ordenando eso! ¡Todos los pandilleros Omega Reds!, ¡leyendo! Yo creo que sí lo harían. Ya eres el líder de los Omega Reds.

- Olvídalo. Dirigir a esta turba de pandilleros en lo que saben hacer ya es difícil. Imagínate dirigirlos hacia algo que valga la pena. Pero tenías algo que ladrarme. O mejor dicho decirme.

- ¡Ah!, sí, ¿cómo sabías que las armas iban a desaparecer?

- Gario se muere por invadir Tierra Santa y ya hemos hecho saber a todos nuestros dogos, y a los perros de Gario, que también queremos ese territorio. Pero tanto él como yo sabemos del tipo que vive allí, un vigilante urbano, que masacra pandilleros como si fueran cucarachas ya desde hace un buen tiempo. Así que se lo conté a una naicha de allá, para que ella lo suelte por allá y así se entere el vigilante ese.

- Pero, ¿por qué no esperaste las acciones del comando?

- Aranis, mi sangre. ¡Yo envío los informes! Pero, ¿no has notado que las cosas siguen igual? Nosotros, los Omega Reds, estamos cayendo poco a poco contra las Águilas de mierda de Gario. Pero, ¡no lo han cogido ni a él ni a ningún cabecilla! Jamás vemos alguna acción ¡Nada! Creo que nos hemos quedado solos.

****

- No. No estás solo amigo.

- Deja de ladrar mierdas, bakaka. La costra esa también va a venir y tú, como toda una naicha, vas a abrir las patas con los dos.

- Gario, sabes que el negocio no se identifica con nadie. Pero, para que consideres nuestro pacto, te he concedido la siguiente ventaja: Tú vas a elegir primero.

- Monirea bien esto Finderton: esta mierda no está bien. Esta webada va salir hasta las bolsas. El señor Garret, tu papi, no hace estas mierdas. Es bien serialkiller, pero no entiendo como chucha se le ha prendío que va a darnos el culo a los dos.

- Escúchame Gario, no sé de qué te quejas. Vas a pagar lo mismo que él, pero vas a elegir primero. Puedes llevarte las mejores armas y las mejores municiones. Obviamente no puedes tocar, ni averiar las demás armas, porque si no nos olvidamos de cualquier otro trato siguiente y nos quedamos con Corregidor y sus Omega Reds.

- Finderton, mírame. Soy un muta. La mutación que tengo me hace un berraco inmortal, pero también me hace que cada mañana me levante con una oreja más, la piel de otro color, un corazón más o otro par de costillas. ¡He monireado muchas mierdas!, ¡he sido tan destripaoybaleao como un vómito de borracho! y ¡he tenido que guerrear mucho! Tengo más edad que tú, tu jefe, tu puta madre y tu puto padre juntos. Sé cuándo estas mierdas no están trustoris. Y, ¡esta! es una de ellas.

- Sabes que no puedo entregar las armas ni en el barrio de los Omega Reds, ni en tu barrio, el de las Águilas. Nadie que no sea de allí entra, así que no entiendo, por qué no se puede en el punto acordado.

- Theregish está al salto. Disparas la carga y luego sacas el aso.

- Gario. Tú quieres tener Tierra Santa. Corregidor también. Corregidor va tener las armas y gente allí. Si quieres te envío todo lo tuyo a Theregish y desde allí recorres toda la ciudad de Villa Colton, de norte a sur, para enfrentarte a ese tipo. Yo sólo quiero que me paguen.

- El señor Garret jamás ha hecho estas mierdas.

- Sí, estos últimos días han sido temporada de cambios. Pero hay que adaptarse. Mira me está devolviendo la llamada. ¿Cambio el lugar de entrega para lo tuyo? Piénsalo, debo contestar. El señor Garret vendrá y Corregidor también... Sí... Dígame señor.

****

- Entonces, ¿eso significa que vas a morir?

- Sí Jired. No me quedan más que un par de semanas. Me apena mucho esto, porque vas a tener que seguir el camino solo.

- Papá, ¿de qué hablas? Olvídate de eso, ¡ya no importa más!

- Jired, hijo mío. Eres el chico más inteligente que he podido conocer y no lo digo porque seas mi hijo. Pero estás dejando que la emoción te nuble.

- ¿...?

- Jired, esto es de vida o muerte. En el momento que dejé de ser el Coordinador de toda la organización, nos hemos quedado sin el poder que el puesto nos daba. Apenas si he podido colocarte como Auxiliar... Escúchame atentamente, es posible que esta sea la última vez que pueda decirte esto.

- No entiendo. ¿A qué te refieres?

- Ismael Gamador es un hombre que no tiene límites para conseguir y mantener el poder que tiene. Es frío, manipulador, capaz de tomar algo o a alguien y luego, de utilizarlo, olvidarlo y desecharlo.

- Él te reemplazó como Coordinador.

- Sí, no había otro candidato más idóneo para el puesto. Pero ahora tienes que cuidarte, la única manera de hacerlo será con el ataque. O lo atacas o te asesinará.

- Puedo huir, o hablar con él para evitar...

- Jired, Maquiavelo decía que luego de anexarse un nuevo territorio tiene que eliminarse la descendencia de la anterior administración.

- Entonces debo seguir los pasos.

- Él ya comenzó. Pero, tienes una ventaja: "La fortuna es amiga de los jóvenes, porque son menos prudentes y más fogosos y se imponen con más audacia". Él es muy lento y muy prudente.

- Entonces tengo que "echar cimientos". - Sí. Pero no tienes mucho tiempo y tampoco recursos.

- El tiempo es algo que no puedo controlar. Pero puedo conseguir recursos.

- ¿Te refieres al dinero para contratar gente?

- No papá, el dinero no es lo importante aquí, si no la posición. Como Auxiliar no voy a ganar nada y no creo que Rubén me deje escalar posiciones. A menos que muera mi jefe y luego Rubén, no voy a tener poder para competir con Gamador.

- No puedes matar a tus jefes, necesitas un poco más de fuerza.

- No, ni hablar. Además que traería muchos problemas. Voy a tener que crear mi poder, puede ser con una empresa nueva, que maneje recursos fuera de la organización. Lo voy a plantear como un proyecto piloto.

- Una empresa no se puede crear de la nada sin un capital y sin clientes.

- Obviamente, no voy a usar el mío. Actualmente le vendemos saldos y materiales de bajo coste a los pandilleros de los ghettos, Los Águilas. Puedo venderles poco a poco un mejor arsenal, sacar un poco de las armas de exportación e incrementar ingresos. Si funciona, puedo venderles también a los Omega Reds. Los ghettos son enormes y están llenos de pandilleros.

- ¿Cómo harás para que no se den cuenta de eso?

- Simple, primero voy a hacer que me acepten la propuesta de crear una nueva empresa, bajo mi responsabilidad, y con ese pretexto voy a incrementar los niveles de producción. Modificando un poco los números puedo ir gestionando un buen crecimiento.

- Hay un detalle que no estás tomando en cuenta en tus razonamientos.

- ¿Cuál, papá?

- Podrían traicionarte.

- Nunca se te ocurre que un peón vaya a desobedecerte en el momento del jaque, ¿cierto?

- Espero que puedas hacer todo eso antes de que Gamador te mate. Cuídate hijo.