- James Bond la tenía grande - dijo Shila.
- Definitivamente no era por eso. Al contrario, yo creo que la tenía muy chiquita. Por eso lo del automóvil caro; la ropa elegante y cara, los cocteles y la plata que tenía que gastar en cada chica que conquistaba - dijo Daniel y luego sopló y tomó el café de su taza de papel.
- No. He leído el libro de la biografía de Stejeff Goblun, el tipo que inventó la teletransportación, y también tenía un automóvil y guardarropa caro, iba a cócteles y la metía muchísimo menos que un jugador de 'Era de Espada y Fantasía'.
Daniel casi escupe su café.
- ¿Y en tu libro decía algo del tamaño de su espada? - Daniel se atoraba de risa.
- No - rio Shila mientras dejaba su taza de café al lado de la de Daniel.
Cuando ambos terminaron de reír Shila dijo:
- No. En serio es importante. Cada tipo que he conocido y la tenía grande, era un seductor muy seguro de sí mismo.
- ¿Y cómo vamos a generar ese informe? ¿"Señores de Finanzas, necesitamos un presupuesto adicional para un agrandamiento de pene para nuestro proyecto"?
- Nooo, pero a Mark ya nooo. - Shila rio a carcajadas encogiéndose.
Se rieron hasta faltarles la respiración.
- ¡Mira ya está despertando! - dijo Daniel señalando a la camilla que estaba del otro lado de la habitación.
Daniel y Shila estaban sentados en una mesa redonda de vidrio, la mesa estaba abarrotada de envolturas de sanguches y tazas de papel.
La camilla de Mark estaba posicionada para que este estuviera recostado y así tanto Shila como Daniel pudieran ver su rostro detrás de la cúpula trasparente que estaba sobre ella.
Los dos se acercaron a la cúpula y revisaron las pantallas de holograma que estaban alrededor.
Shila entró en la cúpula, acarició a Mark en la mejilla y le dijo:
- ¿Cómo te llamas?
Mark pestañeó varias veces. Shila en vez de ver un iris y un cristalino en los ojos del hombre veía una compleja serie de lentes, como la que se ven en los telescopios o cámaras de video más avanzadas, rodeadas de una estructura de placas brillantes que reflejaban varias tonalidades de verde.
- Me llamo Mark Landon.
- Bien - dijo Daniel - Mark ¿Sabes dónde estás?
- En casa... - Shila y Daniel quisieron decir algo pero se callaron al escuchar lo que continuaba - ...de emergencia. Uno tiene que venir aquí cuando los indicadores de salud se encuentren en alerta.
- Bien, entonces sabes quienes somos.
- Sí - dijo Mark.
Daniel y Shila asintieron y se quedaron esperando respuesta. Mark los miraba inexpresivo. Shila sonrió, miró a Daniel de reojo y luego dijo:
- ¿Quiénes somos, Mark?
- Son Daniel Colorter, director general del proyecto Prometeo y Shila Trebefus directora general del área de Desarrollo e Innovación Neuronal. Daniel Colorter, de 29 años, es Doctor en Biomecatrónica, graduado con honores en la Universidad Nacional Gran Colton...
- Mark - dijo Shila impaciente al ver al ciborg seguir con su parloteo.
- ... con experiencia como cirujano, programador e investigación en robótica...
- ¡Mark, ya! - dijo Shila, cerrando los ojos y con una palma extendida.
- ¡Oh! ¡Lo siento! - dijo Mark consternado.
- No hay problema - respondió Shila.
Daniel iba a decir algo cuando Mark continuó mecánicamente:
- Shila Trebefus, de 31 años, es Doctora en Psiquiatría y Psicología Clínica, graduada con honores en la Universidad de Nishumur, con expe...
- ¡Ya, detente Mark! - dijeron Daniel y Shila al mismo tiempo.
Mark giró la cabeza mecánicamente hacia un lado y luego miró a ambos, extrañado:
- ¿Hice algo malo? Según mis registros la última vez me dijeron que sólo bastaba con un breve resumen. Y eso es lo que uno está haciendo.
- No - sonrió Daniel - ¿Recuerdas cuando te dijimos lo de los milisegundos?
Mark asintió la cabeza muy rápido.
- Es lo mismo. Sólo menciona nuestros nombres y listo. Y también evita decir "según mis registros", con un "según recuerdo" es suficiente.
Mark pestañeó rápidamente y dijo:
- Es porque uno tiene que seguir las convenciones sociales ¿Cierto?
- Sí ¿Y...? - asintió Daniel esperando una respuesta.
- ...Para parecer un humano real - completó la frase Mark.
Ambos científicos le mostraron pulgares arriba con una sonrisa y los ojos entrecerrados.
Luego se sentaron y comenzaron a revisar las pantallas holográficas que levitaban frente a ellos.
- Su temperatura y presión arterial están bien - dijo Daniel.
- Su actividad cerebral está bien también y no hay lesiones. - dijo Shila mirando con una sonrisa torcida a Daniel - parece que al final fue una pequeñez.
Shila intentaba contener la risa con unas muecas que Daniel imitaba.
- Las ecuaciones de resistencia muscular están adecuadas. Y no creo que sea una pequeñez - dijo Daniel aguantando la risa y mirando a Mark - ¿No?
Daniel siguió revisando las pantallas y miró a Mark sonriendo y dándole golpecitos amables, con la palma abierta, en la cabeza:
- Lo bueno es que eres un superhéroe muy duro ¿No?
- ¡No! ¡Superhéroe, no! - dijo Shila - ¡Él tiene que ser James Bond!
Shila se agachó hacia Mark y Daniel no pudo evitar ver, de reojo, su redondo trasero.
- ¡Mark, di lo que te enseñé! - dijo Shila amorosamente.
Mark sonrió mecánicamente y dijo con voz grave:
- ¡Hola, soy Mark, Mark Landon!
- ¡Deja de hacer eso! - dijo Daniel
- Lo siento - Mark puso un rostro de amargura.
- ¡No, a ti no! ¡Le digo a Shila!
- ¡Bah! ¡¿No es lindo?! - Shila le pellizcó una de las mejillas grises a Mark. Todavía seguía agachada y su falda estaba tan ceñida que Daniel había dado un paso hacia atrás, cogiendo su pantalla, y miraba descaradamente la tanga, con encaje a los lados, que Shila llevaba.
- Sí, creo que sí - Daniel comenzó a sudar frío cuando Shila giró su cabeza mirándolo.
- Entonces, no me vas a negar que es James Bond ¿Cierto?
- Sí, creo que sí...
Shila volvió a pellizcar la mejilla de Mark y con una sonrisa apretujada y los ojos entrecerrados le dijo:
- ¡Tú eres mi James Bond!
- ¡No! - reaccionó Daniel - ¡Es un superhéroe!
- ¿Señor? - dijo Mark - ¿Señora?
Shila cogió sus rodillas y miró a Daniel, detrás de ella:
- Ya te dije...
- ¿Señora?
-... Entrar en una base clandestina...
- ¿Señor?
-... descubrir secretos, para esas cosas que hacen los rinomax - seguía Shila - TIENE que ser James Bond.
- No... - dijo Daniel
- ¿Señora?
-... acabar con la delincuencia que las fuerzas liciaps no pueden... - Daniel tampoco escuchaba a Mark.
- ¿Señor?
-... y salvar al mundo de una catástrofe - seguía Daniel - ES definitivamente trabajo para un superhéroe.
- ¿Señor? ¿Señora?
- ¡¿Qué?! - dijeron al unísono Daniel y Shila.
- ¿Por qué no tengo familia? - dijo Mark con el rostro inexpresivo.
- ¿Por qué no tienes familia? ¿Qué tipo de pregunta es esa? - dijo el hombre que ingresó a la sala.
Shila se levantó inmediatamente y se arregló bochornosamente el vestido. Daniel se giró y puso sus manos sobre su pantalón. Ambos estaban colorados y musitaron al mismo tiempo:
- ¡Comandante Laicor! ¡Buenos días!
El comandante Laicor era un viejo alto que caminaba muy erguido. Canas poblaban todo su cabello y su tupido bigote.
- Descanse teniente Landon - Mark apenas si se podía levantar, pero hacía el saludo militar correspondiente, con la mano a la altura de la frente. Laicor prosiguió:
- Tú eres hijo mío. Tu apellido es una palabra formada con las iniciales de todos los directivos del proyecto Prometeo.
Shila y Daniel pensaron al mismo tiempo "¡Pero nuestros apellidos nunca han estado allí!", levantaron sus manos y abrieron sus bocas para hablar, pero Laicor prosiguió:
- Mark, eres el ser humano con la tecnología más avanzada del mundo. Eres parte de una élite: Los Rinomax. Todas las fuerzas liciaps, el comando conjunto de Plutonia y los altos directivos somos tu familia.
- Señor - dijo Mark adoptando una posición militar desde su camilla. - Según recuerdo ninguno de los que ha mencionado han adoptado a uno, señor. Tampoco uno tiene un vínculo de sangre con cualquiera de ellos, señor. Ni...
- Descansa hijo - interrumpió Laicor, poniendo su mano sobre el hombro del ciborg. - Yo soy tu padre. Grábalo ¿De acuerdo?
Luego se dirigió a Daniel:
- Señor Colorter, por favor venga a mi oficina.
Los dos científicos se miraron mientras Laicor se alejaba y Mark miraba al vacío. Shila se mordió el labio inferior, levantó las cejas y puso una cara como si estuviera chupando limón. Daniel levantó los hombros y resopló.
Shila Trebefus se quedó revisando los monitores holográficos que levitaban alrededor de Mark mientras Daniel Colorter siguió al comandante Laicor hacia su oficina.
Los pasos de ambos hombres se oían aún luego de salir de la sala donde ella se encontraba. El muro al lado de la puerta mostraba un holograma de la pintura del 'Niño geopolítico observando el nacimiento del hombre nuevo' de Dalí con la hora en números gigantes. Eran las 5:35 am.
- Mark, leí el informe.
El hombre de la piel gris giró mecánicamente la cabeza para ver a la doctora Trebefus.
- No vuelvas a querer razonar con cualquiera de tus objetivos ¿De acuerdo?
- ¿Por qué?
- ¿Por qué? ¡Mírate! Casi te matan. Por tu culpa he tenido que dejar mi fiesta y venir aquí.
- Lo siento.
- No te preocupes, igual no estaba tan buena la fiesta.
Mark siguió mirando al vacío.
- ¡No vuelvas a hablar con otro de tus objetivos! Puedes hablar con quién quieras, pero nunca con tus objetivos. ¿De acuerdo?
- Estoy de acuerdo. - Mark miró hacia abajo y luego clavó sus ojos robóticos en los ojos de Shila - La misión era neutralizar y coger vivo al objetivo de uno. Pero no le dijeron a uno qué es lo que el objetivo hacía de malo. No parecía tan malo. Según recuerdo ese hombre ya no es Rinomax, porque pasó su tiempo. ¿Uno tendrá familia una vez que su tiempo como Rinomax pase? ¿Enviarán a otro Rinomax a neutralizar y coger vivo a uno una vez que su tiempo como Rinomax pase? ¿Acaso los superhéroes no sólo se enfrentan a los malos?
Shila se acercó a Mark le acarició los oscuros y verdosos cabellos y le dijo:
- Olvida lo que Daniel te ha dicho sobre los superhéroes. Tú eres James Bond y James Bond obedece a lo que su Majestad ordena. Y 'Su Majestad' aquí era el gobierno. Te dan una misión y la haces. Por otro lado, olvídate de pensar en lo que pasará. Daniel y yo nos encargaremos que nada malo te pase. ¿De acuerdo?
Mark asintió mecánicamente.
La oficina del comandante Laicor era muy lujosa. A un lado tenía un estante con unos cuantos holobuks y en la pared de enfrente había una armadura medieval real. Detrás del brillante escritorio de cedro oscuro y del enorme sillón de cuero negro había un holograma del mapa del mundo.
Daniel estaba sentado con los brazos cruzados mientras el comandante revisaba un holobuk con un lapicero.
- Siempre me he preguntado como hizo para conseguir esa armadura.
- ¿Ya leyó el informe? - dijo Laicor levantando la mirada.
- Sí.
- Señor Colorter, este proyecto tiene ya cinco años de vida. Se han gastado más de trescientos millones de leptkas. - Daniel asentía cada dos palabras. - Entenderá que tengo una gran presión por parte de arriba para que el resultado de este proyecto sea exitoso.
- Le recuerdo que le avisé que Mark todavía no estaba listo.
- No estaba listo para una misión, pero sólo tenía que apresar a un viejo vagabundo.
- Discúlpeme señor Laicor, pero ese tipo no era un vagabundo, revisé su historial y era el mejor rinomax en toda la historia.
- Daniel, amigo. Mark ES el mejor rinomax en toda la historia. Eso es lo que tanto los de arriba, como nosotros sabemos.
Daniel y Laicor mantuvieron un duelo de miradas.
- Mark no estaba preparado.
- Pues haga lo necesario para que lo esté. Un error más y cancelarán el proyecto.
Un remezón recorrió la espalda de Daniel. Laicor prosiguió:
- Y no necesito explicarle cuál será el futuro de Mark en ese caso. - Laicor bajó la mirada y enterró su vista en su holobuk.
Daniel lo observó por un momento y luego miró la armadura. Brillaba por la cera con la que la habían lustrado, pero de cerca se le veía el paso del tiempo. Miró los arañones e imaginó como una persona podía pelear dentro de esa cosa, como había matado gente y quizá hasta como había muerto dentro de ella. Luego miró a Laicor, se paró y se fue.
- Gracias. - le dijo el comandante.
Daniel cruzó la puerta y esta se cerró automáticamente detrás de él.
